"La peor lucha es la que no se hace"

viernes, 22 de junio de 2012

Julio Anguita, su legado y el Frente Cívico

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Julio Anguita habló el pasado 15 de junio en Sabadell ante más de 500 personas y asumió un compromiso bajo la siguiente frase: «Asumo ser el referente de una operación política que intente cambiar el país».

Debido a ello esta semana las redes sociales han sido un ir y venir de opiniones respecto a esto con el añadido, además, de que estas declaraciones aparecieron en 2 vídeos editados donde no salía la propuesta completa.

Algunas de las opiniones vertidas (interesadas y con el objetivo claro de destrozar la propuesta venidera, las posiciones críticas, y al propio Julio) llevaban una línea clara: le acusaban de intentar liderar un partido, movimiento o plataforma política no-colectiva, personalista y anti-IU. Algunos incluso faltaban al respeto (cuando no a la verdad) diciendo que esto era propio de un “chocheo” o de algún tipo de “golpe” que se había dado.

Estas opiniones o acusaciones no tendrían por qué preocupar a nadie pues suelen venir desde los espectros políticos que nos han conducido a la actual situación de crisis de civilización. El problema y el enfado vienen cuando son acusaciones vertidas desde algunos espacios de la izquierda o, peor, desde algunas personas de la propia organización en la que Julio Anguita y otros militamos, y que además se unen a otras declaraciones hechas no hace mucho por algún dirigente andaluz.

Realmente algunos asistimos con estupor a este tipo de declaraciones. Cuando se está faltando al respeto de esta manera a Don Julio se está insultando a una parte muy importante de este país. 
Julio Anguita es ya un referente histórico de la izquierda y el comunismo de España. Es además un ejemplo a seguir (incluso para personas fuera de la izquierda) de coherencia, ética, dignidad, responsabilidad, consecuencia, firmeza, lucha contra la corrupción y las injusticias, y un largo etcétera.
Para muchos, como el que escribe, también es un maestro, referente moral y personal y que ha influido muchísimo a la hora de hacer una cosmovisión de la vida, la sociedad, el mundo…

Defender el legado político de Julio Anguita no constituye un ejercicio de idealización de él si no un ejercicio de defensa de nuestros postulados e ideas. Y somos muchos los que vamos a defender ese legado.

Pero continuando con el asunto inicial, la propuesta se ha ido concretando. A esperas de un escrito de él mismo donde explique todo, es algo que ha convenido en llamar “Frente Cívico”, y que no es otra cosa que una propuesta colectiva con vocación de mayoría, al margen de (y no en contra de) partidos, para convocar y organizar a la sociedad para iniciar una operación política. No será un partido político ni una lista electoral que Julio encabece o vaya a competir con Izquierda Unida

Es una propuesta que lleva explicando ya algún tiempo en sus conferencias y charlas, que también está plasmada en su nuevo libro. Probablemente esté ligada a su misma propuesta de Proceso Constituyente que gire en torno a 5 ideas: justicia, democracia, ética cívica, cultura, y recuperar soberanía.

La idea no es otra, o así lo veo yo, que comenzar desde ya la revolución democrática en España. Esto requiere de concienciación y compromiso de las personas que quieran trabajar en ello.

Desde ya se inicia una guerra que consta de un plan de batalla con dos partes:
  1. La Ruptura con el pensamiento oficial y dominante. La economía es una ciencia al orden de los poderes públicos y debe estar supeditada a la biosfera y el interés general.
  2. La Construcción de lo nuevo. 

No se trata de seguir como corderitos a nadie si no de asumir nuestra parte de responsabilidad, si es que lo queremos, en esta nueva guerra. 
Así que, ante el anuncio de Julio Anguita y en base a una reflexión profunda, yo también hago mi compromiso y, desde ya mismo, me pongo a trabajar para la construcción de esta nueva operación política.

Comencemos esta nueva etapa y trabajemos juntos por un futuro que se nos está denegando.
En cada barrio y en cada municipio, revolución.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Piquetes unitarios

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El 29 de marzo, como a estas alturas sabréis, hay convocada una huelga general de 24 horas. La huelga general fue en principio convocada por los sindicatos mayoritarios (CCOO y UGT) pero ha sido secundada por numerosos movimientos sociales, y finalmente otros sindicatos (como CGT) han hecho su propia convocatoria para ese día.
Este jueves es, por tanto, una fecha clave para mostrar el descontento generalizado con una reforma laboral del Gobierno de Rajoy que pretende dar un hachazo a muchos derechos laborales que fueron conquistados con sudor y sangre por nuestros padres y nuestros abuelos.

La huelga (general) está amparada en el artículo 28.2 de la actual Constitución y es uno de los instrumentos más potentes que tiene la clase trabajadora (los de abajo) para dar respuesta a los ataques brutales que los gobiernos están asestando contra la sociedad mediante la excusa de la actual crisis del sistema. Gobiernos que son títeres de "los mercados" (la banca, las grandes empresas, etc.) y que no responden a la voluntad popular.

Y uno de los instrumentos para garantizar el derecho constitucional que es la huelga, son los piquetes informativos, hoy más que nunca atacados y demonizados por los de arriba que aprovechan los medios de comunicación que ellos mismos gestionan para sus intereses económicos.
De los piquetes informativos se oyen multitud de ataques continuamente que no voy a entrar a valorar (creo que se caen por su propio peso cuando los que atacan a dichos piquetes informativos son los que ejercen la presión y la extorsión al trabajador en sus empresas, amenazándoles con el despido si realizan la huelga).

Como instrumento fundamental para garantizar el derecho a huelga, los piquetes deben ser numerosos y deben estar organizados por el simple hecho de que la unidad hace la fuerza y la unidad también es arroparse entre todos para dar esa fuerza mental y ese optimismo para la lucha tan necesario en los tiempos que corren.

En torno al debate de la huelga general, en el 15-M se ha dado también el debate sobre si acudir o no a los piquetes informativos. Un debate a mi modo de ver necesario pero que ha sido costoso, a veces frustrante, y que ha retrasado la propia organización de cara a la jornada de este jueves.

En estos debates se podían ver dos posiciones diferenciadas: una, pragmática, a favor de los piquetes unitarios y masivos para agitar por las calles y acudir a las puertas de grandes empresas; y otra, más utópica, partidaria de dividirse por la ciudad (desde por la noche) y no acudir a las grandes empresas porque eso es  únicamente «trabajo de los comités de empresa».

La posición que he mantenido en estos debates ha sido la de acudir a los piquetes informativos para que fueran lo más numerosos posibles. Creo un error de fondo dividir unos piquetes (sobre todo los nocturnos) y más en una ciudad (Fuenlabrada) que para nada cuenta con la movilización sindical de otros lugares.
Como ejemplo de unidad tenemos las concentraciones a las puertas de las casas para impedir el injusto desahucio a una familia. ¿Es que a caso esas concentraciones no son piquetes ciudadanos, que garantizan el derecho a la vivienda, y que son más fáciles de llevar cuanto más numerosos y unitarios son?

Uno de los errores endémicos que se suele tener en estas cuestiones es la división que tiene el movimiento ciudadano en general. 
El debate de las siglas por encima de un objetivo común, o el debate dogmático del purismo frente a la unidad de acción para conseguir objetivos a corto plazo que den el salto al objetivo mayor, son enfermedades que necesitan curación lo antes posible.

Los piquetes (así como las movilizaciones) tienen que ser unitarios (el 15-M de Fuenlabrada finalmente ha sabido verlo). Y, cuanto más numerosos, mejor.