"La peor lucha es la que no se hace"

miércoles, 27 de abril de 2011

El fantasma de la ultraderecha

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Este señor de aquí arriba es Timo Soini, lider de los Auténticos Finlandeses, un partido que no se declara de ultraderecha (ya sabemos que eso queda mal) y que en sus mitines podemos encontrar ese odio hacia todo lo extranjero y hacia todo lo que sea de diferente color.

Ya veníamos avisando que en periodo de crisis, el racismo y la xenofobia se disparan con un discurso fácil que suele calar entre las personas de a pié aprovechando el miedo de estas a perder sus empleos o su calidad de vida. La fácil propuesta de sugerir que los que no son de aquí sobran y deben dejar su sitio a las personas autóctonas. Es decir, el mensaje xenófobo.
En el mensaje de estos partidos encontramos un discurso populista y unas propuestas que mezclan el intervencionismo del Estado en la economía con el conservadurismo y el ultranacionalismo.

Ahora mismo está teniendo lugar un auge de estos partidos en toda Europa como consecuencia del hartazgo de las personas frente a unos partidos que están al servicio de los intereses bancarios y empresariales (como sucede aquí con el PP, el PSOE y los partidos que votan con brazo de hierro sus propuestas antisociales) y también como consecuencia del miedo.

¿Hay que obviar el cómo llegó Adolf Hitler al poder en Alemania? Hechos históricos como ese conviene recordarlos hoy, ante la inminente irrupción de la ultraderecha.
El dictador nazi llegó al poder tras "acertar" años antes sobre la recesión que iba a golpear al sistema económico. Un discurso con ambiente obrero y altamente nacionalista fue la clave para que Hitler ganase las elecciones de 1932 (fue nombrado Canciller en 1933 teniendo en el parlamento una mayoría simple) y arrasase en las posteriores de 1933.
Teniendo en cuenta que la I Guerra Mundial desoló el ambiente y la mente de los alemanes, era de esperar que un discurso ultranacionalista donde se alzase el orgullo nacional de Alemania calase en sus gentes.

Pues bien. En pleno 2011 la gente parece olvidarse de la historia. Son varios los países donde se está dando un auge considerable de estos partidos que, mediante el engaño y el populismo, entran en la mente colectiva para llevar a cabo planes netamente racistas y xenófobos.

Han subido en Finlandia, donde ya tienen 39 diputados y el apoyo del 19% del electorado; comienzan a ser fuertes en Suecia, donde también han entrado en el parlamento y tienen un apoyo del 5,7%; fortísimos en Austria; segunda fuerza en Holanda; primera fuerza en Suiza; patrullando en Italia en plan paramilitar al más puro estilo de las camisas negras; subiendo en Francia; etcétera...
Aquí en España un partido de estas características estuvo a punto de colarse en el parlamento catalán en las elecciones pasadas de noviembre.

Pero, ¿por qué avanzan? Aunque ya he nombrado varios motivos antes, el auge de estos partidos responde a que su discurso se ve fortalecido con ciertas medidas que están tomando gobiernos que se dicen de centro-derecha (como el de Sarkozy) y por los políticos que constituyen ese espectro en los demás países.
¿Nadie se acuerda de la campaña del Partido Popular en contra de los rumanos? ¿O su juego anti-inmigración? ¿Y la medida persecutoria del alcalde de Vic, de CiU?
Nos alarmamos por el auge de la extrema-derecha pero nos tenemos que dar cuenta, también, de que en España hay últimamente un fervor antiinmigración bastante preocupante.

Hay que tener especial atención, además, a la campaña de acoso y derribo que están sufriendo en toda Europa los gitanos rumanos. La grave situación que han padecido en Francia debe servirnos como ejemplo de lo que puede pasar si esto no se para a tiempo.

Si no queremos echarnos las manos encima cuando ya sea demasiado tarde, habrá que empezar a salir a la calle para explicarle a la gente que todos estamos en el mismo barco. Que somos trabajadores y que sufrimos todos las penurias de una crisis provocada por el propio sistema.
Los culpables son los que tienen el dinero y lo quieren seguir manejando, no los que buscan oportunidades para sus vidas lejos de su tierra.

lunes, 11 de abril de 2011

Temer al pueblo

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El pueblo no debería temer a los gobernantes. Los gobernantes deberían temer al pueblo.
Una frase mítica que, tras su aparición en la película V de Vendetta, se ha convertido para muchos en un aliento de esperanza en un mundo de espanto.
Somos muchos los que soñamos día a día con que esta frase se haga realidad. Y lo digo así de claro porque... ¿para qué vamos a ocultarlo?
El mundo actual, ese mundo que se empeñan en hacer rutinario y frenético, es un mundo de miedos; la gente, aunque lo niegue, vive con miedo al mañana y al cambio. Miedo que es, en una gran parte, culpa del discurso resignado que enarbola por bandera la frase de "calla, que si no callas puede ser peor".

Una frase que ha calado en el subsconciente de la persona que día a día avista un mundo totalmente controlado. Guerras, despidos, torturas y todo tipo de maldades que se cuelan en los noticiarios de los medios de comunicación y que sirven para introducir en el cerebro de la gente ese miedo.
Un miedo que también es el culpable de que la mayoría de las personas no sean o no se atrevan a ser rebeldes, de que las personas no quieran salir a la calle a defender sus puestos de trabajo, sus pensiones, su vida.

El jueves pasado acudí a la manifestación que Juventud SIN Futuro convocó en Madrid para protestar contra la precariedad y el paro juvenil, contra la forma de tratar la educación, etcétera...
Las expectativas de esta manifestación eran, al parecer, no muchas. Y no es para extrañarse, ya que el movimiento estudiantil se daba casi por muerto.
Pero aquella manifestación desbordó las expectativas de muchos. Hacía tiempo que la juventud no gritaba unida contra un mismo objetivo y por unos mismos objetivos.

Algo tiene que estar pasando por las mentes de los que nos gobiernan porque han puesto la maquinaria a funcionar. Varios furgones perseguían la manifestación y otros tantos nos esperaban en lo que tendría que haber sido el final de esta, mientras en los medios de comunicación se barajaban cifras ridículas (el primer dato fueron 700, y lo dió, casualmente, la SER).

Quizá la frase del principio esté comenzando a cobrar fuerza. En un momento como el actual, donde hemos visto movilizaciones multitudinarias en varios paises (Reino Unido, Francia, Italia, Grecia, Portugal, Túnez, Egipto...) el Gobierno de nuestro país está viendo como se le pueden venir encima unas movilizaciones históricas.
La juventud ya está en pie de guerra, y el 15 de mayo se han planteado movilizaciones en varias ciudades del país que, probablemente, cuenten con el apoyo de Juventud SIN Futuro.

Y mientras tanto, los medios de comunicación a lo suyo. Están ninguneando este movimiento con la premisa de que solo hemos movilizado a unos pocos jóvenes y que somos los de siempre.
Yo sería más precavido .La juventud siempre ha sido el motor de cambio de la historia. Y todos sabemos que, en los procesos revolucionarios, ha sido la que ha encendido la chispa revolucionaria.
Pudiera ser que, después de lo de la semana pasada, la gente se esté planteando salir a la calle y gritar contra un mismo objetivo.

Además, esto va a ir a más. El paro no va a bajar, y Zapatero va a tener que introducir recortes profundos si no quiere que España se vea en la misma situación que Portugal.

¿Quién es el valiente que osa decir que el pueblo es manso?
Yo, si fuera gobernante, temería al pueblo.

viernes, 1 de abril de 2011

Sin miedo y con ganas

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La juventud viene sufriendo una campaña de acoso y derribo los últimos años. A muchos nos llaman "Generación ni-ni" y aluden que, si no encontramos trabajo, es porque no queremos.
Somos también muchos los que militamos en organizaciones que cada día luchamos por transformar la sociedad, intentando concienciar a la gente sobre los peligros que se vienen encima debido a los ataques de los gobiernos en esta crisis que nos ahoga.

Es cierto que en muchos de los jóvenes hay una mezcla de frustración contenida y desconocimiento hacia las medidas que aplica el gobierno y que sufrimos día a día. Medidas que, como ya he explicado en varias ocasiones, son perjudiciales para toda la ciudadanía en general pero para jóvenes y mujeres en particular. Como la última reforma de las pensiones.

Frente a estos ataques hay gente que está dispuesta a indignarse y que está constituyendo movimientos para encauzar una serie de movilizaciones. Y al aire de este ambiente ha surgido un movimiento que poco a poco irá calando en la juventud. Un movimiento que lleva por nombre un término tan demoledor como correcto: Juventud Sin Futuro.
En su web podemos ver como están recogiendo firmas en apoyo a su manifiesto

El que escribe ya lo ha firmado. Y, como yo, otras 1528 personas.
Y es lo mínimo que hay que hacer, porque la situación actual es insostenible. El paro juvenil roza el 40% en España. Y de la precariedad laboral mejor ni hablamos.
¿Qué clase de país es este en el que se ve como algo normal el hecho de que una persona de 27 años esté en casa?

Ante esto hay que perder el miedo a la calle. Hay que dejar las excusas en casa y armarse de razones para gritarle en la cara a este gobierno y al mundo entero que estamos dispuestos a indignarnos. Que ya está bien.

A continuación, plasmo aquí los tres puntos que se identifican en el manifiesto de Juventud Sin Futuro como "agresión contra el colectivo juvenil":
  1. La Reforma laboral, que aumenta la temporalidad de nuestros contratos, la flexibilidad laboral y supone la desaparición de la negociación colectiva, convirtiéndonos en trabajadores precarios/as de por vida.
  2. La Reforma del sistema de pensiones, que retrasa la edad de jubilación y reduce la cuantía de nuestras futuras pensiones y nos dificulta aún más encontrar un trabajo digno. Todo ello nos plantea un horizonte sin futuro.
  3. La mercantilización de la Educación pública, que apuesta por la rentabilidad privada, y no por la formación y el conocimiento. Una universidad de élite para una minoría y fábrica de precarios para una mayoría, con medidas que se concretan en una nueva selectividad que pone trabas al acceso a la universidad y en la degradación de la formación profesional.
Y más que no se nombran en el manifiesto pero contra las que se gritarán el 7 de abril, fecha en la que muchos jóvenes nos manifestaremos contra las medidas del gobierno.

Desde la sinceridad animo a todos los que estén leyendo esto a rebelarse. Ya vale de quedarse en casa a verlas venir. La situación actual no tiene solución si las personas (y, en este caso, la juventud) no salimos a la calle a recuperar lo que nos han quitado.

El 7 de abril, a las 7 de la tarde, en la Plaza de Antón Martín.