"La peor lucha es la que no se hace"

miércoles, 8 de octubre de 2014

¿Queremos ganar en Fuenlabrada?

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Foto de Isabel Déniz

El paso adelante de Ada Colau con el surgimiento de Guanyem Barcelona a principios de verano ha desatado una ola de iniciativas ciudadanas de carácter municipal como nunca antes habíamos visto.
En el centro, la toma de las instituciones más cercanas unida a la creación de poder ciudadano para la búsqueda de alternativas que hagan de nuestras ciudades y pueblos un baluarte para cambiar el actual estado de cosas.

En ese camino, han surgido iniciativas que han seguido la vía marcada por el primer Guanyem e iniciativas que, yendo en el mismo camino, han optado por poner el acento de todo en la creación de conciencia colectiva y en la creación de un contrapoder ciudadano que apoye los procesos de cambio que puedan darse en diferentes municipios. En este último sentido, cobra vital importancia el proceso de creación de la Asamblea Ciudadana de Córdoba, a la que se han adherido numerosos colectivos y ciudadanos/as a título individual.

Observar estos movimientos está muy bien para aprender y, también, para aportar argumentos y fuerza a la tesis de que los procesos de cambio no son nada sin el municipalismo o sin el protagonismo de ciudadanos y ciudadanas en dichos procesos.

Siguiendo con el análisis, si es compartido, parece coherente que los ‘Ganemos’ o las ‘Asambleas Ciudadanas’ sean movimientos a expandir por toda España, incluida Fuenlabrada. Si es así, habría que preguntarse por qué en nuestra ciudad acudimos todavía al trán-trán de estas iniciativas en vez de ponernos manos a la obra con ellas.

En ese sentido, lo que uno viene a proponer, esperando que recabe apoyos y pronunciamientos, es, más pronto que tarde, un Encuentro entre ciudadanos y ciudadanas de Fuenlabrada para la Construcción de un Programa Común mínimo con el objetivo de crear la conciencia colectiva y el contrapoder necesario que apoye en un momento determinado cambios significantes en nuestro municipio; esto es, con el objetivo de Ganar Fuenlabrada.

No hay que pensar que caminaremos solos y solas pues en el sur de Madrid estas iniciativas ya vienen siendo objeto de debate y acercamiento entre numerosos colectivos, movimientos o asociaciones que han creado ya un marco de encuentro y que, analizando que las problemáticas son idénticas, han propuesto los siguientes ejes:
  1. Defensa de los Servicios Públicos (remunicipalización de servicios municipales privatizados anteriormente; defensa del suelo público.)
  2. Políticas Sociales (política municipal de alquiler de viviendas; apoyo a personas en riesgo de desahucio; comedores municipales…)
  3. Políticas de igualdad entre hombres y mujeres (reclamar un informe sobre el impacto de género de cada Presupuesto)
  4. Ayuntamientos transparentes y democráticos (cuentas claras; auditoria de las cuentas; plenos abiertos y públicos; presupuestos participativos…)
  5. Lucha contra la corrupción y el clientelismo (ningún cargo de confianza; salarios de los cargos públicos ajustados a la media de la ciudadanía…)
  6. Derogación de la actual Ley de Régimen Local.
  7. Política de apoyo a movimientos sociales (habilitar locales municipales para entidades sociales y vecinales…)
Estos ejes, que son globales, son también adaptables a la situación concreta de cada municipio y, por supuesto, no deben ser cerrados. La idea es ir fase a fase, recabando apoyos e ideas siempre desde abajo, con asambleas abiertas para que la ciudadanía sea la que construya el proyecto.

Actualmente contamos con un espacio en funcionamiento donde diversos partidos, colectivos, movimientos, asociaciones y personas a título individual debatimos y llevamos a la práctica propuestas de unidad. Este espacio, que es el creado para las Marchas de la Dignidad del pasado 22 de marzo, debería ser en mi opinión el que iniciase la máquina para llamar al Encuentro del que antes hablaba. Pero también es seguro que, si este espacio no logra arrancar el proceso, habrá personas que quieran irse a la aventura más pronto que tarde.

La etapa de los despachos, donde únicamente éramos meros espectadores de la política, debe quedar a un lado. En Fuenlabrada estamos a tiempo de sumarnos.

jueves, 14 de agosto de 2014

La lucha Arcipreste, la lucha mejor

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Está siendo un verano atípico en Fuenlabrada. Los que antes eran unos meses sin mucho revuelo político, y sin apenas movilizaciones sociales, se han convertido este año en meses claves para medir la capacidad de movilización y unidad que tiene el pueblo fuenlabreño.

Dos meses llevan encerrados en el Colegio Público Arcipreste de Hita padres y madres de 19 niños y niñas que se han quedado sin su aula y que la Comunidad de Madrid intenta “colocar” (ese es el término que utilizan) en otros colegios escudándose en la falta de recursos o en el comodín de la estabilidad presupuestaria. Lo curioso del caso es que este colegio está rodeado de concertados (privados que pagamos todos) a los que año tras año se les asigna más presupuesto público. Cabe subrayar que el aula costaría prácticamente 0 euros, ya que existe el material, existe el aula y existe el profesor que se encargaría de dicho aula.

Contra todo su pronóstico (a lo mejor es que no son tan hábiles políticamente) este encierro se ha convertido en un terremoto que está enturbiando las vacaciones de sus excelentísimos. El pueblo de Fuenlabrada en general, con la honrosa excepción del Partido Popular, se ha volcado con el encierro hasta el punto de que el colegio es ya todo un símbolo de resistencia frente a los indignos. El encierro desde sus primeros días está teniendo un apoyo vecinal indiscutible; se organizan los turnos para dormir (ya no sólo hacen noche padres y madres) en el colegio; está sirviendo de punto de encuentro entre multitud de luchas y colectivos; se organizan charlas, asambleas, conciertos, torneos deportivos…

Digamos que el Arcipreste de Hita está sirviendo para afianzar una unidad popular de la que hay que sentirse orgullosos tras las movilizaciones del 22 de marzo. Está sirviendo también para conectar luchas no sólo locales o estatales, si no para organizar la solidaridad con otros pueblos: así, en ese aspecto, el colegio se ha convertido en un punto central para organizar las recogidas de medicamentos que se están enviando a Palestina en medio del genocidio que está cometiendo allí el gobierno israelí.

Clave parece ser el comienzo de septiembre, con la vuelta de vacaciones y los tiempos que aprietan, pero si algo se está demostrando a lo largo del verano es que hay fuerzas, y el encierro no concluirá hasta que ese aula para niños y niñas de 3 años se abra con todas las garantías.

La lucha por el aula ya no sólo es una lucha parcial, simboliza toda una lucha por la transformación social, fortalece la unidad de la gente, crea en nuestro imaginario la posibilidad de ganar (¿ganar la ciudad también?) y alimenta esa ilusión. Se lo apunte Figar. Se lo apunten todos.

martes, 11 de marzo de 2014

Lo confiesto: me he visto con Podemos

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Lo siento, no he podido evitarlo, me he visto con Podemos.

Ha sido algo casual, no forzado, sin buscarlo. Tras una orgía política de 5 horas de duración, donde ha habido más encuentros inevitables. Por ahí andaba Equo, gente de Construyendo La Izquierda, de la CNT, de CCOO, del 15-M, de asociaciones vecinales…

Una orgía política provocada por la sempiterna manía de la unidad. Y es que no es tarea fácil organizar el recibimiento a una marcha de más de 100 personas que van a recorrer andando algo más de 300 kilómetros en apenas 10 días. Los que estamos a pie de tajo todos los días sabemos lo que es esto.

No es tarea fácil. Lo nuestro nos ha costado.

Uno tiene la manía de, en torno al trabajo, a la lucha cotidiana, al día a día, a unos mínimos, provocar espacios de unidad que trasciendan más allá de las estructuras burocráticas de las organizaciones al uso. Es decir, que desborden, que provoquen la unidad de la mayoría de la sociedad, de la mayoría de puteados y puteadas de este país.
Son manías que a veces se suman a las manías de otros y otras, hasta que devienen en cosas tan heterogéneas y tan majestuosas como son los espacios organizativos de las Marchas de la Dignidad del 22-M, los espacios donde se organiza la unidad.

Para generar estos espacios de unidad hay que quebrarse la cabeza, verse con gente con la que sabes que en muchos aspectos vas a chocar (y chocas). Tener una paciencia enorme. Pero es que no hay otra, nunca la ha habido.

Los terremotos políticos tienen lo bueno y lo malo de que le hacen a uno pensar y repensar muchas cosas que hasta hace poco parecían perfectamente cimentadas en nuestras estructuras mentales. Podemos es uno de esos terremotos.

Lo cierto es que en algunas ocasiones entiendo que Podemos esté ocasionando auténticos quebraderos de cabeza. Entiendo las cabezas de los inamovibles y los apoltronados.
No entiendo las cabezas de los que, siendo militantes de base, activistas del día a día, ven en Podemos una amenaza y un peligro al que enfrentar.

Quizá sean sólo idas y venidas que sufre uno a ciertas horas de la madrugada, pero, ¿por qué tenemos tanto miedo?

Como si de una aventura sexual llevada en secreto se tratase, sólo puedo confesar algo (y que no se enfade mi pareja): me he visto con Podemos, en mi ciudad. Y volvería a hacerlo.

Bienvenidas las personas que ayuden a extender el camino de la subversión.